dilluns, 14 de novembre de 2016

Cataluña en el laberinto autoritario de Rajoy

Article publicat a SinPermiso.info el passat 13 de desembre en el qual reflexiono sobre la creixent tendència autoritària de l'Estat Espanyol envers el sobiranisme català, tendència que forma part del corrent alimentat pel neoliberalisme i els partits populistes de dretes, tant a Europa com en la recent elecció de Trump: Substituir la democràcia per un Estat-Autoritat que tingui como a funció reprimir la possibilitat d'un canvi de sistema.
Más de 400 personas elegidas democráticamente en Catalunya están encausadas judicialmente. Entre ellas, la presidenta del Parlament, diputados, el anterior President, y alcaldesas y concejales. Es una persecución política. Es un ataque a los derechos de personas elegidas democráticamente por el pueblo, y encausadas por ejercer la voluntad popular.
Tras el cambio de ciclo que supusieron las elecciones en Galicia y Euskadi, donde PP y PNV lograron mantenerse en el gobierno, llegó la abstención del PSOE para que Rajoy siga al frente del gobierno del Reino de España. Esa casta que sólo está interesada en mantener su status quo en un régimen corrupto ha conseguido mantenerse a flote.
Pese a ello, la inestabilidad será la normalidad en el próximo periodo, pues siguen sin taponarse las vías de agua que se producen por ser el segundo país más desigual de Europa, por el empobrecimiento y la precarización de las condiciones de vida de millones de personas o la impugnación a la totalidad del régimen por el movimiento soberanista en Catalunya.
Ese cambio de ciclo será más lento de lo que deseábamos, pese a la innegable realidad que suponen los ayuntamientos de cambio o la fuerza que representa Unidos Podemos. La hegemonía sigue en manos de las fuerzas que apuntalan este régimen moribundo que, lógicamente, se resiste a morir y en su resistencia llegará a límites que convertirán la democracia ligth que tenemos en una caricatura del monstruo con la que Gramsci definía los interregnos.
El neoliberalismo de Rajoy tiene todas las condiciones para mutar en un neoliberalismo autoritario.  Ya tenemos la Ley Mordaza, no toleran ni los memes y ahora tendremos juicios políticos.
Un juicio político
Para muestra un botón: la Comisión del Estatuto del Diputado del Congreso ha decidido con los votos a favor de PP, PSOE y C’s seguir adelante con el suplicatorio contra Francesc Homs, diputado de la antigua Convergència. (El suplicatorio es el trámite imprescindible para poder juzgar a un diputado o diputada). En este caso es el Tribunal Supremo que lo quiere someter a juicio por la consulta sobre la independencia de Catalunya del 9 de noviembre de 2014, si la mayoría del Congreso lo aprueba en las próximas semanas.
Los tres partidos del Régimen han rechazado las alegaciones del propio Homs y del resto de partidos que se opusieron (EnComúPodem-Unidos Podemos y las confluencias, ERC, EH Bildu y PNV).
El hecho tiene una especial relevancia. Se trata de juzgar a un diputado, no por un caso de corrupción o por estafa, sino por un motivo claramente político. Todos los partidos contrarios a aprobar el suplicatorio han comparecido en rueda de prensa y han asegurado que rechazan que se procese  a un parlamentario  “por motivos políticos y por sus ideas". Así mismo, lamentaron que el PSOE actúe como “cooperador necesario en este atentado contra la separación de poderes".
Independientemente de si Homs nos cae mejor o peor (quien esto escribe ha combatido desde el escaño en el Parlament de Catalunya y desde la calle en multitud de manifestaciones, su papel en las políticas neoliberales del gobierno de Artur Mas, tan similares a las de Rajoy) con este juicio lo que está en juego es la utilización de las leyes -que no son neutrales- para amordazar el propio concepto de democracia.
Homs será enjuiciado, no por las consecuencias de sus políticas de recortes sociales o por los casos de corrupción de Convergència, sino por ser parte de un gobierno que ejecutó el mandato del Parlament de Catalunya, que fue aprobado por una amplísima mayoría, mi voto entre otros muchos, mandato que reflejaba el clamor popular expresado en las gigantescas manifestaciones de los 11 de setembre de 2012, 2013 y 2014. La realidad es que ahora el Tribunal Supremo realizará un juicio político, que en realidad lo es contra la mayoría de un pueblo cuya ciudadanía quiere votar para resolver un conflicto político.
No está de más recordar como la Ley de partidos, votada por PP, PSOE y CiU (ahora Homs va a probar los ingredientes autoritarios que su partido votó) y que fue creada como una ley de excepción para ilegalizar a los independentistas vascos (jamás para ilegalizar a un partido como el PP que ha sido imputado por corrupción). No es exagerada la comparación con la situación que estamos viendo en la Turquía de Erdogan, donde está exprimiendo al máximo las leyes para ilegalizar o detener al principal partido de la oposición, el partido de izquierdas pro-kurdo HDP. Cambian las formas, no los objetivos: forzar la ley y los poderes del Estado para evitar el debate político y resolverlo democráticamente. En ambos casos, la negación del derecho a la autodeterminación por parte de nacionalismos de Estado.
¿Diálogo? ¿Qué Diálogo?
El momento en el que se ha producido esta votación, a la semana de la formación del nuevo y “dialogante” gobierno Rajoy, en el que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría es señalada como la responsable de la “carpeta catalana”, queda claro que el “diálogo” nace muerto en relación a los conflictos abiertos con Catalunya.
Se sigue la senda de la Fiscalía General del Estado que ha llevado el peso de la querella (con la opinión contraria de los fiscales del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya) contra Artur Mas, Irene Rigau y Joana Ortega, también por la votación del 9 de noviembre, o la más reciente contra la presidenta del Parlament de Catalunya, Carme Forcadell, por la votación sobre el Comisión de Estudio del proceso constituyente. De nuevo en la querella contra Forcadell se criminalizan las ideas y el debate (la votación no tenía efectos jurídicos) allí donde la soberanía del pueblo está representada por sufragio universal: un Parlamento.
La delegada del Gobierno Rajoy en Catalunya, Llanos de Luna, ha emprendido una cruzada contra los ayuntamientos catalanes, más de 400, que exhiben las “estelades” (banderas independentistas) en sus casas consistoriales o por declarar no festivo el 12 de octubre o la razón que sea…
Por no hablar de las 35 leyes o decretos aprobados por el Parlament que han sido impugnados por el Gobierno del PP y suspendidos por el Tribunal Constitucional, de las cuales, casi la mitad, el 43%, tienen un marcado cariz social como la Ley 24/2015 fruto de una ILP contra la pobreza energética y la emergencia habitacional, la Ley de igualdad entre hombres y mujeres o la Ley del impuesto a las viviendas vacías. Sólo el 28% de las leyes tenía un cariz soberanista, como la Ley de la Agencia Tributaria o la Ley de Consultas Populares vía referéndum.
Impedir cualquier cambio
La mal llamada “judicialización de la política” no es sino el sometimiento de la política a las leyes (que sólo defienden los intereses de una minoría que controla el Estado) y en ese sometimiento se vislumbra una tendencia que va alimentando el neoliberalismo y los partidos populistas de derechas: sustituir la democracia por un Estado-Autoridad que tenga como a función reprimir la posibilidad de un cambio de sistema.
Von Clausewitz, teórico de la ciencia militar moderna, escribió: “la guerra es la continuación de la política pero por otros medios”; hoy bien podría escribir que la “judicialización de la política es la forma de declarar la guerra por otros medios”.  
Manifestació "Per la democràcia"
el 13 de novembre a Barcelona 
¿Cuántos cargos electos acabarán imputados, encarcelados? Este domingo, 13 de noviembre, Barcelona ha vuelto a presenciar una enorme concentración contra la imputación a la Presidenta del Parlament, Carme Forcadell y de los centenares de electos investigados por el aparato judicial. Y el lunes, o el martes, o el miércoles… desde el gobierno volverán a impugnar una ley o se volverá a imputar o denunciar a algún cargo electo por sus ideas políticas, como el concejal de Vic, Joan Coma o a Montserrat Venturós, alcaldesa de Berga, por colgar una bandera. Esta última detenida el mismo día en que se presentaba en sociedad el gobierno Rajoy y los ministros juraban su cargo ante el Rey. Detenida por negarse a declarar ante el juez e imputada por mantener la “estelada” en el balcón del Ayuntamiento. Otro ejemplo de cómo el “Estado de derecho no cederá ni un milímetro ante el desafío separatista” según el ministro de Justicia. En toda Catalunya se produjeron manifestaciones de apoyo a la alcaldesa de la CUP.
Quienes han dirigido la operación para apuntalar a Rajoy –desde grandes empresas, el grupo Prisa, hasta Susana Díaz- siempre pusieron como principal razón “el interés de España”. El PSOE, argumentaban, no podía negociar, ni aceptar los votos de los partidos que cuestionan el “orden constitucional” (desde Unidos Podemos a ERC, pasando por EH Bildu o el PNV). La coartada para esa Unión Sagrada no es otra que “la unidad de España está en peligro”. La derecha y sus apoyos lograron sacar adelante su plan: ninguna negociación, ningún acuerdo, ninguna concesión.
De hecho, en Catalunya se vive una especie de democracia suspendida desde que el Tribunal Constitucional anuló en el 2010 la parte sustancial del “pacto constituyente” entre el Parlament de Catalunya y el Congreso de los Diputados que dio lugar al Estatut de 2006 y que fue sometido a referéndum y aprobado por una mayoría de los catalanes.
En palabras del constitucionalista Javier Pérez Royo fue un “golpe de Estado” pues un tribunal jamás puede definir el “pacto político”. El régimen monárquico ha sido incapaz de rehacer ese pacto constituyente y una gran parte de los catalanes, que consideran Catalunya una nación, decidieron que querían ejercer libremente su derecho a decidir el tipo de relación con el Estado Español. Las fuerzas políticas partidarias de un referéndum, sean soberanistas o independentistas, no paran de crecer y ganar elecciones (cada vez el voto se desplaza más hacia la izquierda, hacia  EnComúPodem o ERC).
A la demanda de un referéndum, que apoyan 83 de los 135 escaños del Parlamento catalán y el 80% de la sociedad catalana, el Estado, su aparato judicial y legislativo, responde con la negativa a toda solución, negociación o diálogo.
De la misma manera que Rajoy afirmaba en su discurso de investidura que nada hay que negociar en el terreno económico pues “hay que cumplir con Bruselas” (es decir, acepta de hecho que España no tiene soberanía para decidir sus políticas públicas, que estas vienen impuestas por la Troika y, por tanto, hay que cumplir y punto), en relación a Catalunya tampoco hay nada que discutir pues no hay más soberanía que la española y ello implica negar la catalana o vasca o gallega… y punto. Cualquier otra interpretación es o será perseguida.
¿Cuántos cargos electos habrá que inhabilitar, detener, enjuiciar o encarcelar? ¿Hasta cuándo permitiremos que el Estado vaya avanzando en medidas autoritarias y sacrificando las libertades colectivas  para negar el reconocimiento y los derechos de las naciones que como Catalunya, Euskadi o Galicia conforman España?  
Es clave para las fuerzas de izquierdas enfrentarse a esta deriva autoritaria para ganar la batalla de la democracia. Una deriva autoritaria que crece en Europa y hemos visto reflejada en el resultado de las elecciones en los EEUU.
La defensa de los derechos y libertades forma parte de la misma lucha contra las consecuencias de los recortes y ataques a los derechos sociales del gobierno Rajoy. Son las dos caras de la misma moneda. Y en esa lucha hay que actuar de  manera independiente y no supeditada a los intereses de quienes invocan la “sagrada unidad de la patria” como Rajoy, Susana Díaz o Rivera porque lo que defienden es apuntalar un Régimen donde siempre ganan la misma clase dominante: la banca, las multinacionales, las patronales…   
Por eso, la recuperación de los valores democráticos y la reconquista de los derechos civiles, laborales y sociales están vinculadas al reconocimiento del derecho a la autodeterminación democrática, es decir al derecho a la independencia de las naciones que configuran España.

divendres, 9 de setembre de 2016

Les meves raons per anar a l’11s

L’11 de setembre és la festa nacional, sí, però no és un dia festiu més. Pels qui compartim els valors republicans de llibertat, igualtat i fraternitat, l’11 de setembre és un dia de lluita per les llibertats de Catalunya. No és una festa institucional i no pot ser-ho mentre Catalunya no recuperi la seva sobirania com a nació per exercir el seu dret a la autodeterminació, un dret que no és atorgat pels Estats, sinó inherent a totes les nacions.
El 80% dels catalans i catalanes vol decidir en llibertat quin ha de ser el seu futur, quina ha de ser la seva relació amb la resta de pobles i decidir democràticament sobre la independència, la federació, la confederació o seguir com una autonomia del Regne d’Espanya. Sempre serà més democràtic que sigui la ciutadania la que modifiqui o ratifiqui les fronteres que no pas les elits al voltant d’una taula o els exèrcits en un conflicte.
El dret a l’autodeterminació és un dret incondicional. És a dir, no admet condicions, ni excuses, ni és admissible sotmetre’l a la voluntat de l’Estat que el nega doncs de facto és renunciar-hi. Només la ferma voluntat d’exercir-lo, amb o sense permís, es podrà arribar a pactar les condicions per celebrar-lo i que el seu resultat sigui vinculant.
La crisi de Règim que embolcalla l’11 de setembre d’enguany, de la qual n’és mostra evident la repetició d’eleccions i les investidures fallides té una de les seves raons fonamentals en l’esgotament del Règim de les autonomies i en la deriva autoritària que no té altra resposta que la judicialització, la repressió i l’atac a les institucions catalanes.
Un Règim i uns governs al servei dels grans poders econòmics, que han permès que la banca es rescatés amb els diners que es retallaven de l’educació, la sanitat, les pensions, una banca que té beneficis multimilionaris mentre segueix exigint més reformes laborals, més acomiadaments i abaixar més els salaris, un Règim coronat per una monarquia corrupte que ha tingut com a representant a Catalunya una CDC que ha estat la campiona en casos de corrupció i en retallades socials.
Per tant, jo aniré a totes les mobilitzacions i actes reivindicatius, la caràcter internacionalista com l’homenatge a Salvador Allende, la commemoració convocada per EnComúPodem a Sant Boi del 40 aniversari de l’únic acte de ruptura democràtica que va permetre el retorn de la Generalitat republicana i a la concentració a Barcelona convocada per Òmnium i l’ANC sota el lema: Endavant República Catalana. Hi desitjo que totes, les convoqui qui les convoqui, siguin un èxit massiu.
Comparteixo la crítica de que sovint s’ha volgut dotar a l’11s d’un marcat accent partidista que ha allunyat a molta gent, de la mateixa manera que una part de les classes populars no pot admetre que el mateix govern que vol liderar l’anomenat “full de ruta” segueixi sense revertir les retallades en educació o sanitat, planificant el BCN World o subvencionant les escoles d’elit de l’OPUS.
Però com va dir Ada Colau: “Hi més motius per ser-hi, que per no ser-hi”. No ens podem quedar de braços creuats, cap força política ha liderat mai cap canvi social mirant-se la mobilització social des del sofà de la història. Davant el procés de criminalització contra les nostres institucions i els seus representants, davant la intransigent negativa poder exercir el dret a decidir, cal sortir al carrer i reclamar els nostres drets nacionals i socials.
I ho faig des del convenciment que les forces progressistes, populars i treballadores han de liderar la conquesta de totes les sobiranies que conformen el Bé Comú, que són l’anhel d’una República Catalana basada en la llibertat, la igualtat i la fraternitat. Les aliances necessàries per exercir les nostres sobiranies i llibertats es faran, també, amb les forces i la gent que l’11 de setembre sortirà la carrer i es mobilitzarà per exercir-la, amb o sense permís.

dilluns, 18 de juliol de 2016

Què va ser l'Olimpíada Popular?


Cartell de les Olimpíades Populars (1936)
Es compleixen 80 anys de l’Olimpíada Popular. El 19 de juliol de 1936 més de 6.000 atletes de 23 països i 3.000 folkloristes (avui en diríem colles de cultura popular, castellers, dansaires...) havien de desfilar per l’Estadi Olímpic de Montjuïc . En tres mesos, just desprès del triomf del Front d’Esquerres el febrer de 1936, el Comitè Català Pro Esport Popular va organitzar un esdeveniment esportiu i cultural alternatiu als Jocs Olímpic de Berlin i a la propaganda del règim nazi.
Eren l’alternativa de les classes populars als Jocs Olímpics de l’aristocràcia del Comitè Olímpic Internacional (COI) que l’any 31 havia negat a Barcelona la celebració dels Jocs Olímpic perquè una setmana abans, el 14 d’abril de 1931, s’havia proclamat la II República. Eren l’alternativa de les classes populars a una concepció de l’esport de les elits. Eren l’alternativa de les organitzacions, ateneus i clubs populars i obrers a la propaganda nazi de supremacia racial. Eren l’alternativa que enllaçava la pràctica de l’esport com un dret (no feia tant que la vaga de la canadenca havia aconseguit la setmana laboral de les 8 hores) amb el dret a la cultura a l’abast de tothom.
L’Olimpíada Popular també es coneguda com els “Jocs oblidats”. Oblidats per què el cop d’estat feixista i l’inici de la guerra civil van impedir que s’inauguressin, oblidats per 40 anys de franquisme i per 40 anys on el que coneixem com el “pacte de la transició” va enviar  la memòria (ara anomenada històrica) al calaix de l’oblit col·lectiu, però també oblidats pel Comitè organitzador dels Jocs Olímpics del 92 que veien en l’Olimpíada Popular encara un desafiament a la concepció esportiva del COI ara ja convertit en una multinacional (tampoc en fou aliè que el COI estigués presidit per un hereu del franquisme, Joan Antoni Samaranch).

Amb aquestes breus notes, simplement voldria contribuir a que aquesta pàgina de la nostra història, escrita per les organitzacions obreres i populars d’arreu del món (en qualsevol altre país us asseguro que hi haurien tres o quatre pel·lícules sobre les Olimpíades Populars) sigui un xic més coneguda. 

Què va ser l'Olimpíada Popular?

Per entendre l’Olimpíada Popular és convenient recordar la candidatura de Barcelona als Jocs Olímpics de 1936. A la capital catalana, però, el 14 d’abril de 1931, onze dies abans de la reunió decisiva del COI, s'havia proclamat la República Catalana dins la Federació de Repúbliques Ibèriques, a la fi la II República. Finalment els aristòcrates del COI van optar per Berlín (43 vots), en comptes de la republicana i progressista Barcelona (16 vots).
Raons polítiques, però, van tornar a marcar els esdeveniments. El partit nazi va arribar el poder l’any 1933 i Hitler va veure en els Jocs Olímpics de Berlín una gran oportunitat propagandística per al seu règim. Malgrat que diversos països es van plantejar el boicot als Jocs Olímpics de Berlín, aquests es van celebrar el juliol de 1936

La idea dels Jocs Populars
Les eleccions celebrades el febrer de 1936 van donar la victòria al Front Popular, a Espanya, i al Front d’Esquerres, a Catalunya.
Al març del 1936 va néixer el Comitè Català Pro Esport Popular (CCEP), amb l’objectiu de millorar “l’esport popular”, i fer-lo assequible a tothom, en contraposició a l’esport que es practicava en exclusius clubs privats. El CCEP els qui van tenir la idea, l’abril del 1936, d’organitzar uns jocs populars, de caire internacional, com a alternativa als feixistes Jocs Olímpics de Berlín.
Al maig del 1936, el CCEP va constituir el Comitè Organitzador de l’Olimpíada Popular (COOP). En només tres mesos, entre maig i juliol, es van crear tota mena de comissions, comitès representatius a diverses ciutats espanyoles, es van fer centenars de contactes internacionals, es va fer el programa esportiu i es van organitzar totes les infraestructures. Hi va fer possible la feina d’entitats socials i esportives populars de Catalunya, dels comitès d’obrers i de milers de voluntaris. Les despeses de la Olimpíada Popular van córrer per compte dels govern d’esquerres francès (600.000 francs), govern espanyol (400.000 pessetes) i la Generalitat de Catalunya (100.000 pessetes).
Més de 6.000 atletes

Pabelló a la Plaça Catalunya
de l'Olimpíada Popular
Tot i la proposta de boicot als Jocs Olímpics de Berlín, la majoria de països van optar per anar-hi afirmant que l’assistència a Berlín no significava legitimar el règim nazi.
Amb tot, els organitzadors de l’olimpíada barcelonina van aconseguir, en un temps rècord, la inscripció de més de 6.000 atletes. Aquesta quantitat suposava tot un èxit: cal tenir en compte que als Jocs Olímpics de Los Angeles, l’any 1932, hi havien participat 1.429 atletes de 40 països, i als Jocs de Berlín, d’aquell mateix any, hi van participar 4.106 esportistes de 49 països.
L’Olimpíada Popular havia de durar quatre dies, del 22 al 26 de juliol de 1936  però, a causa del gran nombre d’inscripcions, es va decidir ampliar-la a una setmana, la meitat de dies que duraven uns jocs olímpics tradicionals. Es van programar competicions en 19 modalitats esportives: atletisme, futbol, rugbi, tennis, bàsquet, natació, handbol, ciclisme, ping-pong, boxa, lluita lliure, pilota basca, tir, rem, bitlles, beisbol, escacs, gimnàstica i aviació sense motor. Als Jocs Olímpics de Los Angeles de 1932 només hi havia hagut 14 modalitats esportives, i a Berlín, el 1936, en va haver 22.
L’escenari principal de l’Olimpíada seria l’Estadi de Montjuïc, que, per fi, acolliria un gran esdeveniment esportiu. A més, els jocs es desenvoluparien en altres instal·lacions: la pista de Maricel Park, Piscines i Esports, l’Estadi de Les Corts del FC Barcelona i els camps de futbol del Júpiter i del Martinenc.
En total es van inscriure atletes de 23 representacions nacionals: Suècia, Suïssa, Hongria, Palestina, Marroc, Noruega, Anglaterra, Bèlgica, Canadà, Estats Units, França, Grècia, Portugal, Holanda, Algèria, Dinamarca, l’antiga Txecoslovàquia, Jueus emigrants, Alsàcia, Espanya, Euskadi, Galícia i Catalunya. Gairebé la meitat dels atletes pertanyien a les delegacions d’Espanya, Euskadi, Galícia i Catalunya. La delegació internacional més nombrosa va ser la francesa, que va aportar 1.500 atletes.
Es promocionava la presència de dones
amb un paper actiu en l'esport 
El tarannà progressista dels organitzadors va facilitar que hi haguessin equips de nacions sense estat, com Catalunya, Galícia, Euskadi, Alsàcia i Lorena, o el Marroc, aleshores sota domini francès. A més, es va permetre la inscripció d’un equip representant dels “Jueus emigrats”, que subratllava el caràcter antifeixista de l’esdeveniment.
Un dels fets destacables era l’alta presència de dones esportistes, molt superior a la que va haver a Berlín. Un altre dels trets era que barrejava la participació d’esportistes d’elit (campions d’Europa i participants olímpics) amb la d’esportistes sense experiència en l’alta competició, pels organitzadors responia a l’ideal de l’esport per a tothom. Paral·lelament als actes esportius, l’Olimpíada Popular va programar una extensa oferta cultural amb activitats a bona part dels teatres, casals i ateneus que hi havia repartits per la ciutat.
Un somni trencat
Imatge del Paral·lel el 19 juliol. Barricades al carrer
i cartells de les Olimpíades Populars al "pirulí"
L’acte d’inauguració estava previst de fer-lo el 19 de juliol a l’Estadi Olímpic de Montjuïc, amb la desfilada de més de 5.000 esportistes i 3.000 folkloristes, i el parlament del President de la Generalitat, Lluís Companys. 
El 18 de juliol a la tarda tots els esportistes van desfilar per les Rambles de Barcelona i a l’Estadi es van fer els assajos i la interpretació de l’himne oficial de la Olimpíada Popular, composat per Josep Maria de Sagarra, sota la batuta de Pau Casals
El 19 de juliol, Barcelona va ser despertada pel soroll de trets i una vaga general. S’havia acabat l’Olimpíada Popular: començava la Guerra Civil. 

dilluns, 11 de gener de 2016

Y Mas abandona el Palau de la Generalitat...

Us deixo al bloc l'article que el diumenge 10 em va publicar Sin Permiso http://www.sinpermiso.info/textos/la-especial-situacion-de-cataluna-dossier dins d'un dossier especial sobre la situació a Catalunya, en el que també hi ha articles de Xavier Domènech i Guillem Martínez. 

En una primera valoración, casi de urgencia sobre la investidura en tiempo de descuento, seguro que hay aspectos que tendrán más relevancia de lo que ahora conocemos. Incluso de lo sabido el sábado al domingo hay cambios. Creo importante fijarse en los hechos y no en el relato que se nos quiere explicar, especialmente desde las esferas del partido de Artur Mas, que ya en la rueda de prensa quiso presentarse como el “vencedor moral”.
Lo que exigía la CUP se ha cumplido. Artur Mas no será President de la Generalitat. Lo que pedía mucha gente opuesta a sus políticas de recortes y privatizaciones se ha producido: Mas no será President. La pieza más importante ha caído. Cierto el nuevo President pertenece al mismo partido y ha sido, eso dice Mas, designado a por él. Habrá nuevo gobierno con un 45% de consejeros propuestos por ERC. La crisis no está resuelta, ni de lejos, la inestabilidad continuará.
Las izquierdas partidarias de un proceso constituyente propio, tienen una nueva oportunidad para dialogar, compartir y construir una alternativa en la que ejercer la soberanía social y nacional para la mayoría en Catalunya, cuando esa nueva crisis estalle. Ganar la hegemonía es la tarea.  

El no de la CUP a Mas de hace una semana llevó a una situación de crisis que parecía, ante la negativa rotunda de Mas a renunciar a su investidura, llevaba implícita la convocatoria de nuevas elecciones. No ha sido así. Finalmente la crisis se ha resuelto in extremis, Pero la crisis no se ha cerrado. Los componentes que la alimentan siguen ahí.
Se ha cerrado en falso… y rebrotará en cuanto los pasos que ha de dar el nuevo gobierno hacia la ruptura y la República Catalana (la desconexión en la terminología de la declaración del 9 de noviembre) bajo la batuta de CDC sigan el camino de las famosas “estructuras de Estado” que nunca se ejecutaron o no pasaron de intenciones en un Decreto o propuesta de Ley. Y ahora sin Mas de President.
El nuevo gobierno nace debilitado
Debilitado por las forma en la que surge, con un President designado a dedo por Mas, la rueda de prensa sirvió para dejar bien claro quién ungía a quién (al estilo convergente si Pujol nombró a Mas, Mas lo hace con Puigdemont) y por la manera en la que el gobierno logra una “estabilidad” parlamentaria que no fruto de un acuerdo, sino impuesta desde la absoluta desconfianza a la CUP. En la rueda de prensa, Mas llegó al extremo de privarla de su libertad de acción parlamentaria, de tutelar sus votaciones con la incorporación de dos diputados en el grupo de JxSI, la dimisión de dos diputados y el cambio de los que sea preciso para asegurar todo lo anterior. El tono del relato era el del “ojo por ojo, diente por diente”.
Más allá de la votación de investidura a la que la CUP ya había dado su apoyo a cualquier otro candidato, habrá que ver cómo se materializa todo esto. Primero, hay que reconocer que la CUP ha cumplido su palabra: no investirán a Artur Mas. Las draconianas medidas del documento que comprometen a la CUP durarán hasta que la CUP quiera o pueda. Bien pronto habrán votaciones en las que veremos hasta dónde llega ese compromiso o en la propia aprobación de los presupuestos. El concepto de estabilidad parlamentaria será muy diferente para la CUP, como ya se intuyó en las declaraciones de su portavoz o la explicación que han hecho el domingo por la mañana; que para CDC, para la cual  “todo es procés” pues criticar cualquier acción de gobierno, ahondar en los casos de corrupción, privatizaciones,  negocios vinculados a concesiones públicas o no darle apoyo en medidas concretas, implica desautorizar al “gobierno del procés”. ERC sabe muy bien de que va todo esto porque lo sufrió en sus carnes la legislatura anterior, pero aun así se desmarcó varias ocasiones.
Lo que Mas anunció por activa y por pasiva que no pasaría, ha pasado.
Como dice el dicho: aunque la mona se vista de seda mona se queda.  Naturalmente que Mas ha renunciado porque, a pesar de los costes, los beneficios son  superiores. Renunciar ahora daba a CDC algo que tras las elecciones no tendrían: el control de los tempos y conservar la hegemonía del proceso, impedir que operara el eje derecha-izquierda en el proceso, seguir gestionando el 27s y algo imprescindible para todo ello: seguir ostentando el poder institucional mediante la Presidencia de la Generalitat. Costes y beneficios. Sumas y restas. Cualquier fórmula era mejor que ir a elecciones. El Excel de la política. Lo que se debía hacer estaba claro. Cómo hacerlo era toda otra incógnita.
Si la renuncia de Mas despejaba la investidura, quedaba por resolver la estabilidad y las votaciones parlamentarias. Y todo debía resolverse en unas pocas horas. En la resolución de este nudo gordiano (estabilidad y presupuestos) la CUP debería pagar su osadía, expiar su “pecado mortal” de no investir a Artur Mas. Si para Pujol o Millet siempre ha tenido palabras de comprensión, para la CUP hay penitencia “eterna”. El precio a pagar por la CUP debía de ser draconiano, debían firmar una capitulación de tal magnitud que permitiese afirmar que el nuevo gobierno sería “fuerte y estable” y diera lugar a una de las afirmaciones que revelan el “modus operandi” de Mas y la calidad de su concepto de democrática: “Lo que las urnas no nos dieron (la mayoría para gobernar) ahora se ha corregido a través de la negociación“, en referencia a los diputados de la CUP que han de incorporarse “de manera estable” a JxSI y la obligación de la CUP de votar junto a JxSI. Los cambios y dimisiones en el grupo de la CUP los resolvió con un: “la vida es dura”, a modo de desquite personal.
Pero los hechos son tozudos. Y los hechos son que Mas ha renunciado o lo han hecho renunciar. Lo que anunció durante toda la semana que no pasaría, ha pasado. La exigencia de la CUP ha tenido su efecto. En el DAFO de CDC, las debilidades y amenazas eran mucho mayores que las oportunidades y fortalezas para encarar unas elecciones el 6 de marzo,
Lo sucedido el sábado es fruto de las debilidades de CDC y la CUP, que son de diferente naturaleza. Nada de lo sucedido el sábado en Catalunya puede entenderse sin el miedo de CDC de ir a elecciones, sin el miedo de la CUP a afrontar su división interna en medio de un periodo electoral. Sin el miedo de la ANC a ir a las elecciones en un escenario de desmovilización, lo cual también afectaba a ERC. “Ir a elecciones es el peor de los escenarios”. En eso coincidían todos.
Con el recuerdo del 20D en la retina (victoria de EnComuPodem, ERC superando CDC y ésta en cuarto lugar por detrás del PSC que daban por moribundo), la no reedición de la fórmula de Junts pel Sí entre CDC y ERC, el desgaste de Mas de ir a elecciones por no ceder y el lastre de la gestión de gobierno, la corrupción y el fracaso de “tirar el 27s por la borda” llevaban a una conclusión: si no renunciaba ahora a ser Presidente, era altamente improbable que lo fuera tras las elecciones del 6 de marzo.
La principal conclusión es que la CUP entrega su libertad de acción parlamentaria obligándose a votar junto a JxSí toda la legislatura y la manera de garantizarlo es que se acabará conformando un grupo parlamentario con miembros favorables a que en el fondo sea JxSI la que marque los límites de lo que puede votar o no la CUP, que pasa a ser un grupo parlamentario tutelado por JxSI, que a su vez estará tutelado por un President tutelado por Mas. Esta imposición a la CUP no ayudará para nada a ampliar la base social del soberanismo, ni del independentismo entre las clases populares. Ese es el relato de CDC, veremos que contiene de realidad y cuanto de propaganda para hacer más digerible la renuncia de Mas.
En fin, si se confirmase sería un precio muy alto el que paga la CUP, que ya contaba con investir un o una dirigente de CDC, el partido de la derecha catalana. Más teniendo en cuenta la idiosincrasia de una formación anticapitalista, asamblearia y de matriz antiautoritaria. El documento obliga, además, a una autonomía al grupo parlamentario que es extraña al funcionamiento de la CUP donde éste está sometido al mandato de las asambleas. Esta especie de contrato de sometimiento  ha dejado perplejo a propios y extraños.  Más allá de las consecuencias prácticas, la CUP, a ojos de muchos, ha puesto en riesgo uno de sus más preciados bienes: la coherencia política, el bien más preciado por sus activistas sociales, los que siempre están en las luchas sociales, sindicales, contra los CiE, la represión o por las libertades.
El soberanismo no para de crecer hacia la izquierda
A lo largo de estos últimos años la izquierda soberanista (incluyendo aquí a la independentista y la partidaria de ejercer el derecho a la autodeterminación) no ha parado de crecer, mientras el espacio político de CiU no ha parado de disminuir. Uno de los objetivos indisimulados de Mas, tras el 27s, ha sido romper la CUP e intentar mantener ligada a ERC. Dificultar una posible unidad de las izquierdas dentro del movimiento soberanista, en el que la victoria de EnComuPodem el 20D abría nuevas perspectivas, para impedir que la hegemonía del proceso cambiase de bando.
El debate “Mas Si, Mas No” ocultaba, o impedía, un debate mucho más profundo tras las elecciones del 27s donde la suma de JxSI y la CUP no superó el 50%. Cómo ampliar la base social y cómo continuar con un proceso de ruptura constituyente de una República Catalana. La respuesta fue apretar aún más el acelerador para complicar al máximo ese debate. El famoso “tenemos prisa”. Pero en medio de las interminables negociaciones entre JxSI y la CUP, las elecciones del 20D mostraron que la centralidad del soberanismo (y de la mayoría de los catalanes sean independentistas o no) está más cerca de ejercer un referéndum que del unilateralismo sin referéndum. Cómo llevarlo a cabo, cuándo, qué hacer si el Estado lo sigue bloqueando, cómo avanzar en un proceso constituyente no subordinado deberían ser debatidas y acordadas, de lo contrario -como ha pasado en los últimos años- es CDC la que impone su visión e ilusiones y no a la inversa.
Este diálogo entre espacios políticos que conforman lo que conocemos como En Comú, ERC y la CUP es básico, junto a las reivindicaciones y las luchas sociales y económicas para mejorar la situación de centenares de miles de familias que viven en condiciones de extrema dificultad.
La designación de Carles Puigdemont y su investidura dan un respiro a CDC, a su refundación, piedra angular de la estrategia para superar la sombra de Jordi Pujol, y concebida siempre como partido en el poder, le permitirán encararla sin pasar por las urnas. Cierto. Pero también es un tiempo precioso para la izquierda transformadora, rupturista para dialogar, compartir y construir conjuntamente una propuesta de país basada en la justicia social, en los valores republicanos de la libertad, la igualdad y la fraternidad. En el derecho del pueblo catalán de decidir su futuro y también optar por su independencia. De concebir cómo debería ser y cómo debería forjarse una República Catalana sea independiente o decida libremente convivir con el resto de pueblos en igualdad de derechos. Un país gobernado para la mayoría y no por y para una minoría.
La imposición de CDC dentro de JxSi y a la CUP sirve para mantener el poder y su hegemonía, pero también para desdibujar los trazos de clase dentro de la reivindicación de los derechos nacionales de Catalunya y su derecho a decidir, sirve para desdibujar los trazos entre explotados y explotadores, entre quienes aplican las políticas austericidas y quienes las sufren. Y esto es cada vez más evidente, no sólo por la crisis, sino también porque no paran de crecer las desigualdades.


El gobierno Puigdemont será un gobierno débil y pronto surgirán nuevas y más graves contradicciones entre CDC y ERC que las que hubo en la anterior legislatura. Lo iremos viendo a medida que los pasos a dar se tengan que concretar.